Washington exige al mundo más presión sobre Pyongyang

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«Esto no es un problema solo de EE.UU. Requerirá una solución internacional». Son palabras de Nikki Haley, la embajadora de EE.UU. ante Naciones Unidas, en un mensaje en Twitter este fin de semana, dentro de las reacciones de la diplomacia estadounidense tras la última provocación armamentística del régimen comunista de Pyongyang. «Ya basta de hablar sobre Corea del Norte. China sabe que tiene que actuar. Japón y Corea del Sur tienen que aumentar la presión».

Las exigencias de EE.UU. tienen un destinatario principal: China, a cuyo Gobierno atacó Donald Trump también durante el fin de semana por no atajar un problema que el gigante asiático «podría resolver fácilmente».

En un comunicado posterior, Haley negó que su país fuera a convocar una reunión de urgencia en el Consejo de Seguridad de la ONU para buscar nuevas resoluciones contra Pyongyang, que viola «con impunidad» estas medidas. «Una nueva resolución del Consejo de Seguridad que no incremente significativamente la presión internacional a Corea del Norte no tiene valor», dijo Haley. «De hecho, es peor, porque manda un mensaje al dictador norcoreano de que la comunidad internacional no es capaz de enfrentarse a él con seriedad. China debe decidir si finalmente está dispuesta a dar este paso vital. El tiempo de las palabras se ha acabado».

Trump habla con Abe

Pero el tiempo de las acciones y de los hechos tampoco ha llegado. Ayer, un reportero le preguntó a Donald Trump cuál será la estrategia para resolver esta crisis. «Arreglaremos lo de Corea del Norte, lo arreglamos todo», dijo sin dar muchas pistas. Antes, había arrancado el día con una conversación telefónica con Shinzo Abe, primer ministro de Japón, otro de los países que viven una amenaza directa de Corea del Norte. Ambos coincidieron en la necesidad de más medidas para parar la escalada armamentística de Pyongyang y que la presión hecha hasta ahora por la comunidad internacional no ha surtido efecto. «La comunidad internacional, Rusia y China incluidos, necesita tomarse esto en serio y aumentar la presión», aseguró Abe, que anunció que Japón y EE.UU. tomarán medidas concretas para parar al régimen de Kin Jong-un. Sin embargo, no dio ningún detalle sobre esas medidas. Trump y Abe tampoco entraron a tratar la posibilidad de una acción militar contra Corea del Norte ni qué constituiría una «línea roja» que motivaría una acción de ese tipo, según un portavoz del Gobierno nipón. Ambos sí recalcaron el papel «extremadamente importante» de China para contener a Pyongyang.

Relaciones comerciales
Desde Pekín, la crisis se ve con otros ojos. Trump ha tratado de vincular una relación comercial más beneficiosa con el gigante asiático a su colaboración en el freno a Corea del Norte, algo a lo que se opone China. «El asunto nuclear de Corea del Norte y las relaciones comerciales entre China y EE.UU. están en dominios completamente diferentes, no tienen relación. No deben ser negociados de forma conjunta», aseguró el viceministro de Comercio, Qian Keming. Los medios de comunicación estatales también criticaron los ataques por Twitter de Trump este fin de semana, en los que el presidente de EE.UU. se mostró «muy decepcionado» con China por su inacción con Corea del Norte.

«Pyongyang está decidido a desarrollar su programa nuclear y de misiles y no le importan las amenazas militares de EE.UU. o de Corea del Sur. ¿Cómo van a cambiar esta situación las sanciones de China?», se cuestionaba un editorial del periódico del Partido Comunista. Otra opinión en la agencia de noticias Xinhua criticaba que Pekín necesita «un aliado que coopere en Washington, no uno que culpe a China de los fracasos de EE.UU.».

agosto 1st, 2017 by