Porrazos, patadas y pelotas de goma: el arte de pegar a negros

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Se suele decir que sentimos mayor empatía y solidaridad por las muertes o desgracias cercanas, ya sea proximidad afectiva a la víctima o por compartir espacio común. Es decir, que nos toca más si alguien muere en Sevilla que si lo hace en Mosul (Irak), o si alguien es apalizado en Huesca a si recibe una tunda en Banjul (Gambia). Lo que no deja de ser curioso es cómo hay sucesos que por muy cerca que nos toquen no despiertan la misma indignación: el último ejemplo, las patadas y porrazos de unos agentes de Policía a unas personas que intentaron cruzar la frontera de Ceuta.

agosto 11th, 2017 by